Atisbos perturbadores en Anímula, de Miguel Lupián.

Por Lola Ancira.

El autor Miguel Lupián
El autor de Anímula. Historias diminutas soñadas por Madame Vulpes, Miguel Lupián.
Foto: ©Miguel Antonio Lupián Soto.

El sueño se construye con símbolos, es otra lectura de la experiencia vital y de lo íntimo, es un mundo alterno revelador y trascendente que genera nuevas asociaciones de ideas e incluso se ha considerado que puede anunciar presagios.

Anímula. Historias diminutas soñadas por Madame Vulpes (BUAP, 2018), de Miguel Lupián (Ciudad de México, 1977), nace de la «actividad estética más antigua» según Borges. Lo onírico, imágenes creadas por el inconsciente dentro de un tiempo independiente, consume una parte importante de nuestras vidas y ha sido esencial en la historia del ser humano y sus diversas culturas. 

Antes de conocer los peculiares sueños de Madame Vulpes al inicio del libro, el autor explica las referencias del título en dos epígrafes tomados del cuento La lente de diamante de Fitz James O’Brien: así es como nos enteramos de que Vulpes es una médium espiritista, y Anímula, un ser microscópico muy bello.

Las paronirias (término psiquiátrico para designar a los sueños vívidos, intensos y desagradables) de Madame Vulpes, se rigen bajo las hipótesis del multiverso, paradoja y tema recurrente en la ficción que surgió en la literatura védica y fue retomada en el siglo XV por Giordano Bruno. 

Estas «historias diminutas» son casi un centenar de pesadillas breves”

Estas «historias diminutas» son casi un centenar de pesadillas breves. Anímula es un registro de visiones angustiantes surgidas de diversas ansiedades y miedos recurrentes, historias enteras contenidas en pocos párrafos con el regusto de la muerte, del terrorífico olvido y de la derrota.

Madame Vulpes, ocultista consumada, nos volverá testigos de venganzas, sacrificios, hechizos, invocaciones y transformaciones que ocurren en mundos paralelos o inversos repletos de umbrales y pasadizos secretos donde los libros llaman y palpitan, guían; donde jaulas, fotografías, huesos pulverizados y ceniza divagan entre la soledad y el desasosiego de ancianos, onanistas, criaturas mitológicas, el hombre de arena de Hoffmann, seres terroríficos y grotescos cuyos cuerpos contienen a otros, diversos tentáculos y una variedad de animales e insectos. 

Dualidades como la partida y el retorno o el sueño y la vigilia se contraponen en situaciones complejas vistas desde diferentes perspectivas y tratadas en narraciones que se desarrollan en sitios desconocidos y ambientes cerrados: hogares y habitaciones o jardines delimitados cuyos personajes se enfrentan a temores profundos, confrontación que en ocasiones culmina con la muerte, dada la inutilidad de cualquier otra acción. Lupián se vale de distintos elementos de lo fantástico, la ciencia ficción y el horror para urdir historias situadas en un limbo plagado de angustias.

En estas pesadillas donde Gregorio Cárdenas se convierte en un amigo imaginario de la infancia, se revelan secretos criminales ocultos durante décadas y el cuento de La biblioteca de Babel de Borges es adaptado en dos páginas, Lupián también le otorga una voz a los árboles y animales y le da un lugar privilegiado a la flora y fauna endémica de América como el teporingo, el carancho, el cara de niño, la lechuza, y el cardo santo.

Uno de los personajes explica que escribe «para enjaular las formas, encadenar los colores; evitar que los nudos torpes de mi futura ceguera dejen escapar las imágenes». Y ésa es la razón principal de la escritura: perpetuar lo finito. Estos narradores se convierten en sus propias historias ganando así la inmortalidad, pues buscan perdurar en la memoria colectiva a través de las mismas.

Uno de los personajes explica que escribe «para enjaular las formas, encadenar los colores; evitar que los nudos torpes de mi futura ceguera dejen escapar las imágenes». Y ésa es la razón principal de la escritura: perpetuar lo finito”

Lupián expone en particular su obsesión por los libros porque sabe que la magia de la alquimia del lenguaje no reside únicamente en ellos, sino en todo lo que los rodea: lo que está detrás (el creador) y delante (los intermediarios y el lector). La idea de la eternidad de estos objetos es tal, que incluso un personaje convierte su propio cuerpo en un libro. Sin embargo, el autor muestra, en contraposición, la idea de que los libros también cumplen una fase vital similar a la de cualquier ser vivo. 

El cuento La diadema de latón menciona a Carcosa y remite a Lovecraft, quien a su vez tomó como referencia esta misteriosa ciudad ficticia de la obra de Ambrose Bierce. Otra ciudad ficticia que Lupián integra en Anímula es Penumbria, creada por Emiliano González, uno de los primeros escritores de cuento fantástico de nuestro país.

En El trabajito, Concha, una curandera, le transmite a un perro una maldición mortal que aqueja a una mujer. Ella aparecerá de nuevo en otros sueños como Las buenas hierbas, donde realiza un hechizo para borrar veinticuatro horas de la memoria de otro cliente.

Óscar Baum, fabricante de autómatas habla de una familia dedicada por generaciones a crear dichas máquinas, y deja una incertidumbre latente tras mencionar la increíble similitud de su obra con el ser humano.

Lupián retoma a la mítica y bella vampira de Théophile Gautier en Clarimonda, donde un sacerdote (otro personaje de Gautier, Romuald) narra el trágico desenlace tras ser seducido por ésta.

Alma describe la búsqueda extenuante y sangrienta que hace un niño para encontrar este elemento o sustancia espiritual en entes vivos.

  Si bien cada texto está conformado por frases directas y cortas enfocadas en la trama, que funcionan como claves que reflejan mucho más de lo expresado, la precisión en la viñeta de El carrito es admirable.

Estas pesadillas de Madame Vulpes nos incitan a indagar en nuestros abismos para comprender mejor a la razón, a mirar desde otra perspectiva lo conocido, nos invitan a retirar el filtro impuesto para interpretar lo que nos rodea como en Anteojos, donde el narrador, tras quedarse sin gafas, elige vivir en los misterios de una visión «defectuosa», pero más auténtica.

Estas pesadillas de Madame Vulpes nos incitan a indagar en nuestros abismos para comprender mejor a la razón, a mirar desde otra perspectiva lo conocido, nos invitan a retirar el filtro impuesto”

Anímula, objeto místico y cautivador, es un libro sobre libros que a su vez es algo más: mazmorras de atmósferas enrarecidas, portales, trampas. Anímula contiene un puñado de historias, universos reducidos a los que apenas nos podemos asomar a través de fisuras. Es un homenaje a los principales escritores que formaron el imaginario del autor y un recordatorio de que la vida debe erigirse en algo más fascinante que una realidad simplificada.

El libro.

Publicado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Anímula es un obra construida a partir de microrelatos.

Anímula. Historias diminutas soñadas por Madame Vulpes (BUAP, 2018). Miguel Lupián.

Sobre el autor: Miguel Antonio Lupián Soto (Ciudad de México, 1977), Ex alumno de la Universidad de Miskatonic. Sus cuentos han sido publicados en diversas antologías. Es autor de Efímera (Samsara, 2011), Mortinatos (Zona Literatura, 2012), Trilogía Cthulhu (Penumbria/KGB, 2013) y La muerte chiquita (Ediciones del Cruciforme, 2013) Esposo de Ana, padre de tres gatos y director de Penumbria, revista fantástica para leer en el ocaso.
Síguelo en Twitter: @mortinatos

Lupián es también director de la revista Penumbria.
Foto: ©Miguel Antonio Lupián Soto

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