Bestiaria vida, de Cecilia Eudave.

Por Lola Ancira*

Cuando hemos perdido el sentido o la dirección, resulta esencial detenernos y analizar lo que hemos hecho, de dónde venimos, quiénes somos. Reflexionar, analizar. Regresar para poder partir de nuevo. 

Esto es lo que le ocurre a la protagonista de Bestiaria vida (EOLAS ediciones, 2018) de Cecilia Eudave, quien, en una crisis existencial, retrocede hasta el día de su nacimiento y realiza una disección de su familia nuclear y otros miembros.

La obra, Premio Nacional de Novela Corta Juan García Ponce 2007, fue publicada en 2008 por Ficticia, y se presenta ahora en una edición conmemorativa por su décimo aniversario dentro de la colección Las puertas de lo posible. Cecilia Eudave, reconocida narradora y ensayista tapatía, ha publicado varios libros de cuento, minificción, literatura infantil y novela. Su obra ha sido traducida a idiomas como el griego, en el caso de Microcolapsos (Paraíso Perdido, 2017).

En el prólogo, Carmen Alemany Bay nos presenta de manera pormenorizada a la autora y su obra; menciona el humor, lo fantástico y lo insólito e instala al libro en el terreno de “la narrativa de lo inusual” (término acuñado por ella), una ficción en la que “se refleja una realidad cotidiana accidentada y abrupta en la que los personajes no encuentran su lugar en el mundo” y que oscila entre lo real y lo fantástico, desdibujando bordes. 

Eudave inscribe su obra en la larga tradición de los bestiarios y nos presenta una nueva perspectiva para mirar la realidad: según la protagonista (sin nombre durante una buena parte de la novela, al igual que la mayoría de los personajes), que se identifica con un caracol, cada integrante representa a una bestia diferente. Los presenta en el segundo capítulo, “Bestias familiares en el laberinto”: la madre es una “fiera malvada” y ambiciosa que muta hasta convertirse en un Basilisco con “un talento especial para predecir desastres”, el padre es un Licántropo irresponsable, figura ausente; la hermana es un Súcubo malvado, su “demonio personal” de conducta salvaje; el abuelo con ojos de cuervo es un Cancerbero que custodia el pasado.

Pero también encontramos otro tipo de personajes a los que, como a sí misma, simplemente asimila con animales o ideas, ya no bestias: el tío es un búfalo, el ex esposo es un bicéfalo controlador y manipulador, la abuela es un espectro o un recuerdo y la tía simplemente no debe ser nombrada. Su primer jefe es un hombre topo y asocia a unas monjas con hienas: asimila sus características con lo que los represente mejor.

Eudave inscribe su obra en la larga tradición de los bestiarios y nos presenta una nueva perspectiva para mirar la realidad”

A lo largo de 126 páginas y 13 capítulos de relatos breves que se engarzan para darnos una visión amplia de cada personaje, Eudave nos presenta una historia fragmentada basada en la memoria. El personaje principal, en una realidad desencantada en la que no se reconoce, hace un recorrido no cronológico desde su infancia y juventud hasta el ahora, su primer enfrentamiento con la hermana y luego con los amigos mezquinos y egoístas, quienes la hacen esconderse en su propia sombra. Ahora, desempleada, recuerda sus primeras experiencias laborales hasta la última como publicista, misma que la volvió infeliz y la estancó: dejó el empleo tras una congestión alcohólica que detuvo su mundo entero durante semanas. Reconoce que ha perdido su identidad al relacionarse con bestias y animales dentro de una sociedad capitalista y de consumo que anula la individualidad y ha minado su salud física y mental, y describe adicciones y enfermedades derivadas de la presión actual que representa vivir en nuestra colectividad, así como de la soledad a la que nos condena, lo que la orilló a buscarse en su intimidad.

Ella describe, en un tipo de diario y a modo de confesión, cómo fue que su abuelo se mudó a vivir al nicho de un cementerio, por qué varios de sus antecesores, entre ellos su abuela, fueron internados en clínicas psiquiátricas y la razón de la fobia heredada hacia las alfombras. Menciona al monstruo que acecha a su padre, al que éste vigilaba permanentemente con espejos de mano, ente que sólo percibe en los reflejos, una tiniebla que bien puede ser la depresión que la acecha ahora. La encrucijada en la que se encuentra no tiene una salida fácil, y ella sólo se puede valer del pasado porque ahí reside lo conocido, lo cercano: la esencia propia y la de los suyos. Sin embargo, para llegar a ese lugar seguro tendrá que atravesar un limbo doloroso que abrirá viejas heridas, repasar un dolor olvidado. Sumida en el agobio, no tiene otra opción, y mientras permanece inerte, su mente libra una batalla de la que no saldrá ilesa.

Bestiaria vida es un laberinto que la joven, sofocada al observar lo bestial que hay en los otros, recorre al tiempo que expone su interior. Avanza a través de narraciones que llegan hasta el núcleo de los recuerdos, hasta su propia esencia ya libre de voces ajenas.

Dos son los elementos esenciales en la novela: la inconformidad y la melancolía. Tenemos aquí diversos relatos que, a pesar de ser extravagantes, nos resultan cercanos porque lo insólito no reside en ellos, sino en haberlos contado, en hacerlos públicos.

Lo onírico está muy presente: hay sueños y pesadillas que la persiguen, como aquél en el que el cuerpo del padre está conformado con pergaminos de diferentes historias. Aunque, por más atroces que sean, nunca superarán lo hostil de la vigilia que la enferma. Para ella todo es inhóspito, empezando por su familia, a la que compara con un minotauro y un hogar caótico.

Lo fantástico se encuentra presente a lo largo de la novela, pero no la encasilla por completo: la protagonista ve a su madre entre los actores de los programas de televisión, la reconoce en el sonido del aire; la familia paterna, acusada de “exceso de imaginación”, ve personas minúsculas en las alfombras; una pariente lejana se pierde en el reflejo de un espejo e incluso muere ahí. Eudave acude a la ironía para colocar un tono humorístico, mientras que sus profundas reflexiones nos hacen pensar y repensarnos. Su lenguaje es cuidado y su prosa ágil. En sus letras se reconocen otros autores como Borges, Rulfo, Kafka y Calderón de la Barca. 

Los nombres de la protagonista, de su madre y de su hermana aparecen en las últimas páginas, lo que contribuye a su transformación: retoman la humanidad que les había sido negada, el cariño inherente a sus lazos consanguíneos. Al final, Helena, resignada, hace las paces con los suyos afirmando: “…tengo como último recurso la esperanza”, sentimiento que se aúna a una “compasión del que cuida al monstruo de los otros”.

Dos son los elementos esenciales en la novela: la inconformidad y la melancolía. Tenemos aquí diversos relatos que, a pesar de ser extravagantes, nos resultan cercanos”

Bestiaria vida es un collage de evocaciones y temores donde “también lo imaginario puede ocurrir como certeza”, un conjunto de travesías en el que cada quien libra (o no) sus propias batallas, ayudando u obstaculizando los recorridos de los demás al inmiscuirse en sus trayectos. Representa una espiral en la que las alucinaciones acompañan una lectura de tarot, donde los oráculos, la desolación, la incertidumbre y la locura irrumpiendo “como principio de otra vida” crean una confusión de recuerdos y ficciones que conforman una misma trama, rompecabezas que Helena, manuscrito vivo con múltiples versiones sobrescritas de sí misma, trata de completar con la ayuda indirecta de los suyos para saber quién es y a dónde pertenece en un afán similar al que tiene por coleccionar noticias extrañas pues, para ella, “nosotros somos eso, una serie de notas raras circulando por el planeta”.

Eudave nos enfrenta de golpe con situaciones y sentimientos que generalmente mantenemos ocultos para no estropear nuestra aparente felicidad, nos encara con verdades dolorosas y con el vacío existencial sin permitirnos naufragar: deja claro que la esperanza está en algún sitio remoto, mas no inalcanzable.

El Libro

Bestiaria vida, Eolas 2018.

130 páginas.

Disponible en Amazon y en Eolas.

La autora

Cecilia Eudave
(Guadalajara, 1968)

Eudave es narradora, ensayista, poeta y antóloga. Doctora en Lenguas Romances (Montpellier, Francia). Profesora e investigadora en la Universidad de Guadalajara udg. Ha colaborado en diversos suplementos y revistas culturales de México y el extranjero. Becaria del Instituto Nacional de Bellas Artes/Centro Mexicano de Escritores/Colegio de México inba/cme/colmex (Beca Salvador Novo) en narrativa, 1990-91. Becaria del foeca-Jalisco 1997 en el programa Jóvenes Creadores. Forma parte del Sistema Nacional de Investigadores sni. Premio Nacional de Novela Corta Juan García Ponce en la Bienal de Literatura de Yucatán 2007, por Bestiaria vida. Mención Honorífica en el Certamen Nacional de Poesía Alfonso Reyes y en el Concurso Nacional de Cuento Juan Rulfo. Finalista del I Premio libro kiriko organizado por los libreros y librerías infantiles de España, quedando el libro Papá oso entre los 10 mejores libros infantiles publicados en España en el 2010. Mención honorífica en el «12th Annual International Latino Book Awards» por el libro Sobre lo fantástico mexicano, que se organiza en el marco de la BookExpo America, en Nueva York, en 2011. Mención honorífica en el «13th Annual International Latino Book Awards» por el libro Técnicamente humanos y otras historias extraviadas, que se organiza en el marco de la «Book Expo America», en Nueva York, en 2011. Mención Honorífica en la categoría ensayo del Concurso Literario “Elvira Bermúdez” convocado por Premios Nacionales de Periodismo y Literatura ammpe 2011. Algunos de sus cuentos se han traducido al chino, coreano, italiano, japonés y portugués. Su obra ha sido incluida en múltiples antologías.

*Lola Ancira

Ancira (Querétaro, 1987) es escritora y editora. Ha publicado ensayos, cuentos y reseñas literarias en diversos medios electrónicos e impresos. Es autora de Tusitala de óbitos (Pictographia Editorial, 2013) y El vals de los monstruos (FETA, 2018).

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