AMOR A LAS PALABRAS


POR: NADIA ARCE


La palabra es mitad de quien la pronuncia,
mitad de quien la escucha.
—Michel de Montaigne

¿Has pensado en lo que son? ¿En las palabras? Podemos escribirlas, leerlas y al nombrarlas son magia, invisibles pero poderosas. Decir adiós o te amo conlleva atmósferas distintas. ¿Lo habías pensado? Las palabras son, a veces, todo lo que nos queda. Se pueden convertir en llaves, incluso en puertas. Su fortaleza crea escenarios, propuestas, soluciones.

Las palabras nos pueden otorgar la libertad o negarla. Por medio de ellas alcanzamos paradigmas, esclarecedoras travesías y planes bien trazados. Lo que pueda mencionarse acerca de estas unidades lingüísticas, es importante, es necesario usarlas con conciencia, para el beneficio personal y también para el orden y bienestar general. Las palabras bien encaminadas pueden ser la clave fundamental en una conversación, en un discurso, en reglamentos, en una carta, en una petición, en una despedida. Me han abierto puertas, un texto mal escrito ni siquiera sabe tocarlas.

Me valgo de su fuerza para explicar y transmitir lo necesario, para dirigir lo lógico y lo urgente. Cuando he logrado escribir con su potencia, las vuelvo armas. Hay que usarlas con cuidado, pueden ser tan abyectas y peligrosas como las de Hitler, o tan convincentes y fundacionales como las de Jesús o Buda; como lo siguen siendo las de algunos líderes, las de Gandhi o Mandela; como lo hace Cortázar con sus libros, Olga Orozco en sus anotaciones autobiográficas o Alejandra Pizarnik en su poesía. Sus oraciones tienen el potencial de modificar al pensamiento y este nos puede modificar a nosotros. ¿Cómo no serían mis aliadas entonces?

Desde hace tiempo,  me he fortalecido con los conceptos que las explican, con la fascinación de sus sonidos, me entrelaza y admiro el imperioso orden en su sintaxis y las buenas prácticas junto a la gramática. Y sin embargo a veces les temo. Decir lo que se tiene que decir claro y directo, sin adornos innecesarios, sin confusiones, sin errores, no es sencillo. Por eso, a veces prefiero pensar poéticamente sobre ellas…  

Hay palabras que no decimos
y que ponemos sin decirlas en las cosas.
—Roberto Juarroz

Las palabras ayudan a existir. Son la entrada al mundo, eso nos distingue de los otros seres, eso me distingue a mí y me hacen sentir la sangre. No solo comunican, dan sentido. Me gusta crearme a través de su canto. Podemos instaurar mundos distintos por medio de ellas. Son mi agonía, mi reto, mi forma de manifestarme, son escudo y dominio. Es más que un gusto ser guía de algunas palabras, son mi rescate, mi forma de entenderme, un placer, mi verdadero amor. Por eso es imperioso gozar de las palabras, hoy y siempre.

Te reto a encontrar las propias, las más amadas y las que solamente se pueden nombrar en ocasiones especiales. Te reto a perderte en ellas también. Esta es mi misión al escribir, como guía de mis talleres, creadora de libros, editora de mi vida. Porque las palabras, no sólo son palabras. Pueden ser todo o reducirnos a nada. Incluso cuando se digan las más terribles como: ha muerto. Entonces buscarán una lápida y un epitafio, y también ahí, serán dignas y formidablemente importantes.


Fotografía JESHOOTS.COM / Unsplash

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